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Fuente original: Diego Ruzzarin
Este vídeo de Diego Ruzzarin abordó varios temas. Streamed.News seleccionó 4 momentos clave y los resume aquí. Cada sección enlaza directamente al momento en el vídeo original.
Comprender el trasfondo de Mary Shelley transforma la lectura de *Frankenstein* de una mera historia de terror a una profunda meditación sobre el duelo, la creación y la naturaleza cíclica de la vida y la muerte. ¿De qué manera las experiencias personales de los artistas moldean las grandes obras que, a su vez, moldean nuestra percepción del mundo?
La tragedia personal de Mary Shelley, clave en la narrativa de Frankenstein y el concepto de "parir la muerte"
La obra clásica Frankenstein, de Mary Shelley, adquiere una capa de significado más profunda al entenderse en el contexto de las pérdidas personales de la autora. Shelley perdió a cuatro de sus cinco hijos, incluyendo una bebé que falleció pocas semanas después de nacer, hecho que plasmó en su diario al soñar que su "bebé volvía a la vida". Esta recurrente experiencia de duelo, especialmente la mortalidad infantil, que era común en la época, subyace en el tema central de la novela: la creación de vida a partir de la muerte y la reproducción de la propia muerte.
El "metapunto" de la película reside en la exploración de lo que significa "parir la muerte", una pregunta directamente ligada al sufrimiento de Shelley. La trama de Frankenstein y la negación del doctor a su criatura la posibilidad de reproducirse, bajo el argumento de que solo engendraría más muerte, resuenan con la angustia de una madre que vio cómo sus esfuerzos procreadores resultaban en pérdida. Lo que está en juego es, pues, la tensión estructural entre la vida y su inevitable fin, y cómo la ausencia de la mortalidad redefine la existencia misma.
"Hoy soñé que mi bebé volvía a la vida. La masajeaba y empezaba a respirar."
La génesis del monstruo: ¿nacen o se hacen? Un dilema ético que remonta a la figura de Dios
La narrativa de Frankenstein plantea una cuestión fundamental sobre la naturaleza de la monstruosidad: ¿los monstruos nacen con sus características intrínsecas o son producto de las circunstancias externas? En la película, el Golem no nace biológicamente, sino que es "hecho" por el Dr. Victor Frankenstein. Sin embargo, el propio Victor no nació monstruo; su personalidad fue moldeada por una infancia traumática, marcada por una relación incestuosa con su madre, su posterior fallecimiento y un padre abusivo. Esta cadena de causalidad sugiere que la monstruosidad es un efecto de condiciones previas, no una esencia innata.
Esta lógica extensiva traslada la responsabilidad ética de la creación a su origen. Si el Golem es producto de Victor, y Victor lo es de su padre, y este a su vez de sus propias circunstancias, entonces la cadena de causalidad conduce a Dios como el creador original. El problema de fondo es que, al asumir el papel de creador, el Dr. Victor Frankenstein se ve obligado a confrontar la responsabilidad de sus obras, una tensión estructural que interpela a cualquier figura de autoridad o poder. La correlación de fuerzas entre creador y creado no solo se limita a la ciencia, sino que tiene profundas implicaciones teológicas y éticas sobre la autonomía y la moralidad.
"Si el Dr. Victor Frankenstein creó a este golem inmortal con una fuerza descomunal capaz de producir dolor, violencia y maldad, ¿es el Dr. Victor Frankenstein entonces responsable?"
El Golem como metáfora de la subjetividad: un collage de experiencias y el reconocimiento hegeliano del otro
El Golem, construido a partir de fragmentos de diferentes cuerpos, emerge como una potente metáfora de la subjetividad humana. La película ilustra cómo el Golem es, literalmente, un "collage de otras vidas", lo cual, metafóricamente, se extiende a la experiencia de cada individuo. La identidad personal no es una entidad aislada, sino una amalgama de experiencias colectivas, de vínculos y reconocimientos obtenidos a través de las relaciones con otros. Esta constitución de la subjetividad se ve reflejada en comentarios comunes como tener "los ojos de su papá" o "reírse como su abuelo", revelando una interconexión profunda.
La relevancia de este concepto se ancla en la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, que Alexander Kojève popularizó, influyendo en el postestructuralismo francés. Según esta tesis, la conciencia libre requiere el reconocimiento de otra conciencia libre. Lo que está en juego es que la propia noción del "yo" se forma y se valida a través del "otro". La ausencia de este reconocimiento, como experimenta el Golem, o la dinámica de poder desigual entre amo y esclavo, impide el desarrollo de una conciencia plena. Por ende, la existencia del Golem como una unidad fragmentada subraya la naturaleza relacional y dependiente de la identidad humana, donde cada parte contribuye a la totalidad de la experiencia.
"El Golem es literalmente un collage de otras vidas. Pero vean qué interesante, porque si usamos esa misma frase metafóricamente, todos somos un collage de otras vidas."
El Golem y el imperativo de la muerte: la condena de la inmortalidad y la tensión entre ética y estética
El Golem en la reciente adaptación cinematográfica se encuentra en un limbo existencial, no siendo ni verdaderamente vivo ni capaz de morir, una condición que se revela como su más profunda condena. La muerte no es meramente un final, sino una parte intrínseca y necesaria de la vida, su antítesis que le confiere sentido y urgencia. La imposibilidad de morir le roba al Golem la posibilidad de una historia y la movilización de deseos que solo la finitud puede inspirar, lo que lo convierte en un ser fundamentalmente "inhumano" a pesar de su capacidad para la empatía y la belleza. El Dr. Victor Frankenstein, al negarle la muerte, impone una tortura existencial tan severa como negarle el nacimiento.
Esta particularidad del Golem subraya la distinción entre ética y estética, un contraste deliberado en la película de Guillermo del Toro. A diferencia de versiones anteriores, este Golem es representado con una belleza estética, rompiendo con la noción de que lo monstruoso debe ser inherentemente feo. Esta decisión desafía la "ética estética" de Nietzsche, que sugiere que nuestra percepción de lo bueno o malo está influenciada por la belleza, como en la dicotomía de "matar una mariposa" versus "matar una cucaracha". El problema de fondo es que la deshumanización del "otro" a menudo se basa en la fealdad percibida, justificada para ejercer la violencia, una táctica que, como el fascismo, busca justificar la brutalidad a través de la negación de la humanidad estética.
"La tortura más grande que el Dr. Victor Frankenstein le da al Golem es que no lo hace nacer, no lo hace vivir y al mismo tiempo no le permite morir."
También se menciona en este vídeo
- El tema principal, la película Frankenstein de Guillermo del Toro, advierte… (1:05)
- El presentador explora la idea de la razón reductora versus la experiencia… (7:56)
Resumen de Diego Ruzzarin · 45:42. Todo el mérito corresponde a los creadores originales. Streamed.News resume contenido de vídeo disponible públicamente.
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