Fuente original: elDiarioAR
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El testimonio de Dora Barrancos ilumina cómo las trayectorias políticas se reconfiguran en el exilio, donde la distancia permite ver con nueva claridad las violencias estructurales que antes pasaban desapercibidas.
Dora Barrancos relata cómo el femicidio de Ángela Diniz en Brasil forjó su politización feminista durante el exilio
Dora Barrancos narró la génesis de su transformación política durante su exilio en Brasil, un proceso que no surgió de su militancia previa sino de la conmoción que le produjo el asesinato de Ángela Diniz. Según su testimonio, la defensa del femicida, que apeló a la “legítima defensa del honor”, funcionó como un punto de inflexión brutal que la impulsó a nombrarse feminista por primera vez. Aquella experiencia, lejos de la militancia política que había conocido en Argentina, la llevó a participar en manifestaciones y a unirse a los debates incipientes sobre sexualidad en las favelas, articulando así su condición de exiliada con una nueva conciencia de género.
Aquel momento revela la profunda dislocación que existía entre la militancia política tradicional de los años 70 y las reivindicaciones feministas, a menudo consideradas un “lujo” o una cuestión secundaria. La experiencia del exilio, en un Brasil que transitaba una dictadura “ablandada”, operó como un inesperado espacio de politización donde la violencia patriarcal, expuesta en el caso Diniz, se impuso como una contradicción principal ineludible. Lo que está en juego en su relato es cómo la distancia y el estupor pueden iluminar aquello que está subyacente y forjar un compromiso inquebrantable.
"Lo más incómodo fue la soltura con que el abogado dijo: ‘Ah, muy sencillo, legítima defensa del honor’. Si a ustedes les pasa esto ahora, lo que fue en ese momento... fue terrible."
La ley de aborto en Argentina muestra una baja contundente en la mortalidad materna, según informes recientes
Dora Barrancos, visiblemente emocionada, destacó los resultados positivos de la ley de interrupción voluntaria del embarazo en Argentina, sancionada a finales de 2020. Basándose en informes recientes, la socióloga afirmó que se observa una baja “contundente” y “mínima” en la mortalidad materna, además de una accesibilidad que calificó como razonable a la práctica dentro de los plazos legales establecidos. Estos datos, según Barrancos, constatan el impacto favorable de una legislación que ha permitido dejar atrás el “horror” de la clandestinidad y sus consecuencias letales para innumerables mujeres.
En una dialéctica que conecta la lucha local con su resonancia regional, Dolores Fonzi relató la emotiva recepción de su película en Brasil. Tras la proyección, el público y la prensa se unieron en un mismo grito: “Aborto Legal en Brasil”. Este episodio evidencia cómo una conquista legislativa en un país puede funcionar como catalizador y fuente de inspiración para los movimientos sociales en naciones vecinas, donde las agendas conservadoras aún prevalecen. Lo que está en juego es la capacidad del arte para articular y visibilizar demandas políticas transfronterizas, convirtiendo una historia local en un espejo para luchas más amplias.
"El dato de la baja de mortandad es contundente."
Dolores Fonzi rememora la controversia de "La Patota" y su articulación con el caso de Belén
Dolores Fonzi reflexionó sobre el estreno de su película “La Patota” en 2015, una obra que se lanzó en el contexto inmediato del nacimiento del movimiento “Ni Una Menos” y que generó una profunda discusión pública. El personaje protagónico, tras sufrir una violación, tomaba la decisión de no denunciar a sus agresores y no abortar, una postura que entraba en tensión con las consignas del momento. Fonzi defendió la controvertida decisión narrativa como una exploración del libre albedrío y del derecho del personaje a que nadie más decidiera sobre su cuerpo, buscando indagar en una forma radical y acaso inentendible de autonomía.
Aquella experiencia cinematográfica se articuló de manera directa con su activismo posterior. En una premiación en 2016, Fonzi levantó un cartel pidiendo “Libertad para Belén”, una joven tucumana presa por un aborto espontáneo. Ese gesto público, que puso el foco de la prensa internacional sobre el caso, terminó por conectarla años más tarde con el proyecto para dirigir la película “Somos Belén”. De este modo se fue tejiendo una trama inseparable entre su trabajo artístico, la controversia generada y su compromiso político, demostrando cómo una obra puede prefigurar y a la vez ser transformada por la militancia.
"Había algo de ese feminismo que para mí era fundamental también: una persona que pudiese decidir hasta dónde el cuerpo es propio o no. Que nadie más decida sobre su propio cuerpo, que solo sea ella."
Dora Barrancos narra el “horror” de un aborto clandestino que sufrió durante su exilio en Brasil
La socióloga e historiadora Dora Barrancos rememoró la cruda realidad de los abortos clandestinos previos a la legalización en Argentina, compartiendo una experiencia personal que casi le cuesta la vida. Durante su exilio en Brasil, se sometió a una intervención en condiciones extremadamente precarias, realizada “sin anestesia” en Belo Horizonte, que derivó en una grave hemorragia un mes después. Su relato pone en cuerpo la memoria de un “horror” y un “sortilegio maléfico” que, como ella misma señaló, significó la muerte de tantas mujeres que no podían recurrir a un hospital por miedo y desamparo.
Aquello que está subyacente en su testimonio es la marcada desigualdad geográfica y social en el acceso a la salud reproductiva en aquel entonces. Barrancos subraya que, si bien en grandes ciudades como Buenos Aires existían consultorios privados con ciertas garantías, en otras regiones la clandestinidad era sinónimo de prácticas médicas degradantes y de alto riesgo. Su experiencia personal se convierte así en un registro histórico que ilumina la importancia fundamental de la ley sancionada en 2020 para descentizar la vida y la dignidad, erradicando una violencia sistémica.
"Queda atrás el horror, el sortilegio maléfico que ha significado la muerte de tantas y tantas mujeres porque no podían ir al hospital."
Dolores Fonzi describe su politización como un despertar intuitivo que encontró su marco teórico en el feminismo
La actriz y directora Dolores Fonzi describió su trayectoria política como un proceso autodidacta, definiéndose como “intuitivamente peronista” a partir de su interés por las leyes que benefician a las personas y una profunda sensibilidad ante la injusticia que la acompaña desde la infancia. Sostiene que siempre tuvo una vocación por “romper estructuras”, pero fue en 2015, con la irrupción del movimiento “Ni Una Menos”, cuando su conciencia feminista “despertó” de manera definitiva. Fue en ese momento que encontró un marco teórico para las inquietudes que de modo disperso ya la habitaban.
En la articulación de su identidad, Fonzi también señala el rol del autoconocimiento, mencionando el uso de la marihuana como una herramienta que le permitió tener “conversaciones consigo misma de otra categoría” y militar por una idea más amplia de libertad. Lo que está en juego en su relato es la convergencia de diversas influencias —familiares, artísticas y personales— que confluyen en una politización que no sigue un camino canónico. Su recorrido se construye desde la experiencia y la intuición hasta encontrar su nombre y su cauce en la lucha colectiva feminista.
"Yo sufría la injusticia desde siempre. Siempre fui sensible a la injusticia de manera terrible. Después fui encontrando un marco teórico para eso."
El cine es una herramienta política que debe evitar el tono pedagógico, afirma Dolores Fonzi
Dolores Fonzi define su última película como una “herramienta profundamente política” que busca reflejar la imaginación y la épica colectiva del feminismo, pero aclara que su objetivo fue evitar conscientemente el “tono pedagógico” o la “bajada de línea”. Para lograrlo, el guion coescrito con Laura Paredes se centra en el camino de la heroína, la abogada Soledad Calvetti, una persona común que ante una situación de injusticia decide “cruzar el fuego”. La clave, según Fonzi, fue retratar todas las capas de su vida, su humanidad compleja y no solo su faceta solemne de defensora de una causa.
Para que la historia interpelara a un público amplio y no quedara reducida a un filme de nicho, Fonzi incorporó elementos de su vida personal, operando bajo la premisa de que “cuando el punto inicial es lo personal, se vuelve universal”. Detalles como un choque en la ruta producto del estrés o las dinámicas de su propia maternidad fueron puestos al servicio del personaje, buscando una humanidad que trascendiera la mera denuncia. Esta estrategia narrativa revela la búsqueda de una eficacia política que se construye a través de la empatía y la identificación, en lugar de la instrucción moral.
"Cuando el punto inicial es lo personal, se vuelve universal. Cuando tratas de abarcar lo universal no se vuelve personal, porque el que mucho abarca poco aprieta."
Para Dora Barrancos, la canción de Mercedes Sosa en el film fue el “tambor final” de la emancipación
La historiadora Dora Barrancos describió la inclusión de la canción “Cuando tenga la tierra” de Mercedes Sosa al final de la película como “el tambor final”, un cierre que produjo una “elevación tremenda” y una profunda emoción. Para ella, la voz impactante de la cantora y el significado de la letra representaron el acto simbólico de “apropiarse de lo propio”, un momento de expansión y reivindicación que resonó de manera entrañable en la sala, uniendo a las espectadoras en una misma sensibilidad.
Este momento musical funcionó como un punto de sutura simbólico entre dos luchas que en su propia generación estuvieron históricamente dislocadas. Barrancos reflexionó sobre cómo en su juventud se creía que la emancipación social traería “por añadidura” la de las mujeres, mientras el feminismo era desestimado como una desviación “individualista”. La canción, en el contexto del filme, permitió que la emancipación social y la emancipación feminista se juntaran, articulando en una sola voz potente lo que en el pasado se percibía como contradicciones separadas o jerarquizadas.
"Ese ‘Cuando tenga la tierra’ fue tan entrañable. Al final es apropiarse de lo propio. Fue el tambor final, una elevación tremenda."
Dora Barrancos identifica la lectura de “Operación Masacre” de Rodolfo Walsh como el momento que la tornó peronista
Al reflexionar sobre las obras culturales que marcaron su trayectoria, Dora Barrancos señaló un texto como decisivo en su politización: “Operación Masacre” de Rodolfo Walsh. Afirmó que ese libro la “conmovió”, la “transformó” y le “dio vuelta la cabeza por completo”, al punto de convertirse al peronismo de manera intuitiva, a pesar de provenir de una familia de tradición liberal socialista. En el ámbito cinematográfico, destacó la influencia de películas como “Los Compañeros”, que para su generación funcionaron como una “Biblia”.
En una interesante dialéctica de lecturas y sus efectos, Barrancos contrastó la inmediata politización que le provocó Walsh con su primer encuentro con “El segundo sexo” de Simone de Beauvoir. Relata que, a finales de los años 60, leyó la obra cumbre del feminismo “como literatura”, sin dejarse interpelar políticamente por sus postulados. Esta confesión revela la complejidad de los procesos de toma de conciencia, donde aquello que está subyacente en un texto solo puede ser decodificado cuando el contexto personal y colectivo está preparado para recibir su mensaje político.
"‘Operación Masacre’ me dio vuelta la cabeza por completo, el espíritu, las glándulas, todo. Y me torné peronista."
Resumen de elDiarioAR · 55:47. Todo el mérito corresponde a los creadores originales. Destellos en la oscuridad resume contenido de vídeo disponible públicamente.
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