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Fuente original: Perfil
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El actual plan económico argentino celebra el éxito exportador, pero ¿a qué costo para el empleo y el consumo? Este análisis explora si el modelo es sostenible o una repetición de crisis pasadas.
Álvarez Agis: El modelo de Milei acierta en los sectores que generan dólares pero es insostenible por la precarización del empleo
El modelo económico del presidente Javier Milei logra un crecimiento notable en los sectores que generan divisas para Argentina, como el campo, la minería y la energía, pero su problema de sostenibilidad reside en el deterioro del mercado laboral, según el análisis del economista Emanuel Álvarez Agis. Si bien este enfoque es elogiado por fondos de inversión internacionales, la dinámica económica actual precariza el empleo rápidamente. Esto se debe a que dichos sectores, aunque altamente productivos en dólares, generan muy pocos puestos de trabajo, lo que deriva en una caída del consumo y pone en riesgo la viabilidad social y política del esquema a largo plazo.
El desafío para Argentina, sostiene Álvarez Agis, es combinar el crecimiento de las exportaciones con la expansión del mercado interno dentro de un marco democrático. Este dilema evoca el período de la “gran moderación” en Estados Unidos, cuando la apertura a China mantuvo los precios bajos pero destruyó empleo industrial, generando el descontento que impulsó a figuras como Donald Trump. El riesgo para Argentina sería volver a un modelo que sacrifique a los sectores exportadores para estimular un consumo momentáneo, lo que inevitablemente terminaría en una crisis por falta de dólares, repitiendo un ciclo ya conocido en la historia económica del país.
"El problema de sostenibilidad del modelo empieza a aparecer por el lado del empleo y por el lado del consumo. Justamente esos sectores generan muchos dólares, pero generan muy poco empleo."
Álvarez Agis evoca a Kalecki para explicar por qué empresarios apoyan a gobiernos que perjudican sus ganancias
El economista Emanuel Álvarez Agis recurre al teórico polaco Michał Kalecki para explicar la aparente paradoja de por qué el empresariado a menudo se opone a gobiernos que fomentan la actividad económica y los salarios, pero apoya a otros que, como el de Javier Milei, pueden ser perjudiciales para sus propios negocios. Según el análisis de Kalecki, que anticipó las ideas de Keynes, los empresarios se sienten incómodos cuando pierden el control sobre la tasa de ganancia —la relación entre rentabilidad y salarios—, incluso si su masa total de ganancias monetarias está creciendo. Esta necesidad de control explicaría el respaldo a políticas que disciplinan el mercado laboral, aunque impliquen una contracción económica general.
En contraste, el modelo chino demuestra un crecimiento sostenido precisamente porque el Estado disciplina no solo a la mano de obra, sino también a la clase empresarial. Álvarez Agis ilustra este punto con el caso de Jack Ma, fundador de Alibaba, quien desapareció durante casi cuatro años tras desafiar las regulaciones financieras del Partido Comunista Chino. Este disciplinamiento férreo del capital, inexistente en las democracias occidentales, permite a China expandir su mercado interno y sus exportaciones sin los conflictos distributivos o políticos que caracterizan a economías como la argentina, presentando un desafío competitivo para el capitalismo occidental.
"El empresario se sentía muy incómodo cuando no podía controlar la tasa de ganancia, o sea, la relación entre cuán rentable es su capital y cuántos son los salarios, por más que lo que estuviera creciendo es la masa de ganancias."
Las decisiones de Trump carecen de un plan estratégico y dejan a EEUU corriendo detrás de China, advierte Álvarez Agis
Las acciones del gobierno de Donald Trump, como los ataques a Irán, no responden a una estrategia racional para ganar las elecciones, sino que son contraproducentes y reflejan una falta de planificación a largo plazo, según el economista Emanuel Álvarez Agis. El analista critica el “sesgo de racionalización” con el que se suelen interpretar las decisiones del exmandatario, advirtiendo que a menudo carecen de lógica. Por ejemplo, los ataques elevan el precio de la gasolina, perjudicando directamente al consumidor estadounidense, uno de sus objetivos electorales clave. A esto se suma que la sociedad norteamericana, según encuestas, no apoya una mayor implicación militar en el extranjero.
Esta falta de visión estratégica en Estados Unidos contrasta marcadamente con el enfoque de China, que opera con planes quinquenales y una perspectiva a largo plazo. Álvarez Agis sostiene que, mientras Washington reacciona con “shocks” improvisados, Beijing avanza de manera constante, superando a su rival en capacidad naval, desarrollo de drones y control de insumos estratégicos como las tierras raras. Desde esta perspectiva, Estados Unidos parece estar “corriendo detrás” de un adversario que ve a la administración Trump como una anécdota pasajera en su ascenso como potencia global.
"Cuando uno mira la película, la capacidad de China, por ejemplo, naval es abismalmente más grande y más eficiente que Estados Unidos. (...) Desde que Trump inició este ataque, yo siento que Estados Unidos corre atrás."
La democracia obliga a Milei a una apertura económica más veloz que la implementada por la dictadura argentina
La necesidad de enfrentar elecciones impone a los gobiernos democráticos un ritmo de ajuste económico mucho más acelerado que el de los regímenes autoritarios, una tensión que explica la drástica velocidad de la apertura comercial impulsada por Javier Milei. Según el economista Emanuel Álvarez Agis, las correcciones económicas en democracia implican “dolores presentes para beneficios futuros”, lo que pone en riesgo la reelección de quien las implementa. Citando al teórico Michał Kalecki, recuerda que en los sistemas fascistas “no hay un próximo gobierno”, lo que permite a líderes como Xi Jinping en China o en su momento a Stalin en la URSS ejecutar planes a largo plazo sin presión electoral.
Este dilema se ve claramente al comparar la política de Milei con la implementada durante la última dictadura militar en Argentina. Mientras que el gobierno de facto se tomó 36 meses para abrir la economía, Milei lo está haciendo en solo 12. La razón, argumenta Álvarez Agis, es que la dictadura no tenía que preocuparse por las urnas, mientras que un líder democrático no puede permitirse un plan de cuatro años que genere descontento inmediato. Esta presión electoral obliga a acelerar las reformas con la esperanza de mostrar resultados antes de los próximos comicios, aunque ello implique un cambio mucho más drástico para la industria y la sociedad.
"La dictadura argentina, que también tuvo un periodo de apertura comercial muy grande, se tomó 36 meses para abrir la economía. Mi ley se tomó nada más que 12."
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Resumen de Perfil · 33:50. Todo el mérito corresponde a los creadores originales. Streamed.News resume contenido de vídeo disponible públicamente.
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